27 dic. 2016

¿Dónde narices lo puse?

He buscado debajo de los cojines
y no estaba.
No estaba en mis cajones.
¿Entre mis libros?
No, no estaba.
No estaba tampoco entre mis escritos
ni traspapelado entre mis dibujos
ni tampoco al fondo a la derecha.

Hoy me he despertado y no estaba.
No sé si lo extravié en la calle.
Juro que ayer lo tenía conmigo
y hoy no está.
No está junto a lo verde
ni en el rojo
ni en el cenicero (ayer lo limpié)
ni en la basura
ni asomando entre los remordimientos
ni debajo del escepticismo.

No quise ponerle cerrojos
ni una cadena de esas para bicis.
Creí que iba a estar ahí
y ahora no está.

Maldito optimismo,
lo he perdido,
creo que para siempre.

Ahora
voy a tener que atar mis ganas de vivir
o comprarme de repuesto.

Por si acaso.

1 comentario:

  1. jajajajaja el optimismo te lo has dejado en este poema, ¿que no lo ves?

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