25 sept. 2015

Outsourcing ripio placement

Compensó con aquiescencia
su terca resiliencia.
Proactiva asertividad
convierte fuerza en impotencia.

La latencia
de la actividad gestora
les hace perder la paciencia,

pero a mí tanta plusvalía
me provoca somnolencia.

Así nos va

Destruir nuestra salvación es necesario.
Y darse completa cuenta de que los espejos
son todos unos gilipollas.
Y dar mil vueltas a un bolardo sin intención de ningunearlo.

Es necesario llegar a casa de noche
sabiendo que no hay mejor arquitectura para el desastre
que tu boba aquiescencia.

Y que hay un aliento destructor
que te dice:
tú puedes. Hazlo.

Y tú vas y lo haces.

Y así nos va.

Hay

Hay mucha demasiada poca gente
y eso me mortifica.

Hay calles para aburrir
pero todas van al centro.
Y eso me aburre.

Hay un par de pirados
(que no está mal)
pero siempre me piden a mí los cigarros.

Hay un triste hálito de pobreza
que hace presa
y te acompaña al más sórdido de los urinarios.

Hay un triste poeta violento
que no pega ni con cola.

Hay una silenciosa necesidad
de darle una patada a los huevos
al silencio.

No es gratis

Por encima de todo este ruido
lo real
(entiéndase lo real como el conjunto
de sensaciones que integramos en
un todo coherente)
pasa factura.

No penséis que es gratuito
escribir poesía.
Te pasa factura desnudarte
delante de multitudes.
Desgasta inventar soluciones
a lo irresoluble.
Inventar mundos
con la parcialidad de las palabras
exige un diezmo.

Pero que no me tachen de tacaño:
para una desgracia
tengo una jocosa ruina.
Para un disgusto
tengo un gusto impopular,
para lo fácil,
lo imprevisible.
Para lo trillado
lo rayado.

Sabed que no es sencillo
entrar en este funeral
con la sonrisa que os ofrezco.

Poroncho rimaderótico

Tapadme los oídos,
tapadme los iodos
tipadme los oudos
chupadme los iodos
Trempadme los promedios.

Y por dios, chupadme los diodos.
Trepadme las camelias
rompedme los rejulios
tripadme los ondulios.

Y por dios
pilladme los ondérmenos
chupadme los tremélios
habladme de bromelias
robadme los tropónchigos.

Y así,
Así,
Remplidme los albérchigos.
Y roto
Foto
Absoluta mente fétida
las máludas
se próngidan
errótida la mácula
formica formica formica.

Polvo de Cantor

Somos polvo,
la materia es un fantasma.

La muerte es recta,
la vida es discontínua.

Los corazones caminan
por sendas fractales.

Sigue mi senda dorada:
huye de las reglas de oro.

Rompedlas

Cruzando
el jardín de caminos que se bifurcan
en ese grabado de Escher
que tanto nos gusta
hay una magnolia solitaria
que grita silenciosa:
Las leyes están para romperlas.

Ripio bisoño

Pues ya llegó a Pucela
a Zamora y a Logroño
la estación del rapsoda,
el triste y el gazmoño.
Yo me hago mala sangre
me añusgo, me emponzoño
con este periodo del año
cursi, ramplón, tan ñoño.
Se merece este ripio tan bisoño
esa estación horrible que rima con...

Honor a la industria de limones (toxic people, yes, indeed)

El ácido
siempre ha sido un dulce corrosivo.

De peras a limones
siempre los limones
(con el vermú de aperitivo)
y las naranjas de zumo
aunque las peras también.

El hábito frutívoro no me conduce
no obstante a las bayas (vaya):

pequeños frutos
que no llegan a frutas
con más veneno que una serpiente vieja
y menos carne que una lenteja

déjalas tranquilas:
que sigan viviendo la vida
de las peras y los limones
sin tener su dulzor ni su ácido,
ni chicha ni limoná.
Ni ná.

Déjalas en su árbol,
colgando,
expeliendo ponzoña,
(joroña que joroña)

que eso les jode.

Dedicado a mi dulce ácida May Ríos.

7 sept. 2015

¿A quién le hace falta tanta polisemia?


Dejad que borre algún significado
de nuestro acerbo acervo
(¡no me temblará la goma en la mano!)
y que la resistencia
sólo sea un componente eléctrico,
que no haya más frentes
que las que piensan,
que las bombas sólo sirvan
para achicar el agua
y los mandos para apagar la tele,
que tengamos general acuerdo
y no generales con sables,
que el tiro sólo salga
por la culata de la chimenea

y por supuesto:

que aplastemos los bancos
con nuestros soberbios culos...
¡y los banqueros nos limpien el banco!

5 sept. 2015

No me gusta lo que os gusta

He decidido que no me gusta lo que os gusta,
que me emocionan algunas puestas de sol en el vertedero
y no en el resort de la playa,
que vuestras voces plañideras
en concursos televisivos me hartan
(un monstruo al que ahora llaman música),
que vuestros bebés están muy bien cuidados en vuestro seno
y no en un álbum de facebook
(¿responderéis por traer más almas a este infierno?),
que aquello que llamáis belleza
es la superficie de la concha de la coraza de lo estético,

y que a estas alturas me da igual ser raro,
descastado,
ignoto
e incluso desagradable.

He decidido apartar vuestro cosmos simulado
de mi pequeño planeta a punto de morir.

Y que os aproveche.

Mi pequeña mosca disecada
es mucho mejor que vuestro gato mimado.

1 sept. 2015

Despeinado

Me gusta de vez en cuando
ir despeinado,
que mis cabellos retocen entre ellos
en anárquica orgía capilar,
que el caos reine en mi cabeza
y el orden no tenga un feudo
en mi melena.

Me gusta algunos días
ir despeinado
porque a ellos no les gusta,
y está mal visto
(el peine es un tirano
y el cepillo un conformista).

Me gusta ir con el pelo enmarañado
en honor de algunas noches
o mañanas
(ya sabéis, qué os voy a contar).

Me gusta,
también he de decirlo,
porque puedo,
qué hostias.

Puedo despeinarme mucho
y a veces lo hago.

Con alevosía.